La protección efectiva de los derechos de propiedad es un principio básico de cualquier sociedad de mercado. Nadie, en su sano juicio, podría sostener la erradicación absoluta de los derechos de autor, pero sí podría plantearse una adecuación de los mismos a los tiempos actuales. ¿No están estos mismos derechos de autor en muchos casos restringiendo la creatividad mucho más que propiciándola?
Muchos artistas se dan a conocer en Internet, lo que les permite una difusión sin fronteras, optando por la descarga digital de su música, porque su fuente principal de ingresos la constituye sus actuaciones en directo. Youtube es un transmisor excepcional de la música. Existen las licencias de Creative Commons. Existen otras vías, otras formas de hacer negocio, fuera de la especulación y del marketing abusivo.
Me parece muy interesante en este sentido, el artículo que enlazo aquí.
Como escribe Dory Doctorow (http://es.wikipedia.org/wiki/Cory_Doctorow) en su artículo “De cómo los derechos de autor deberían cambiar para ajustarse a la tecnología”, las leyes restrictivas en Internet han resultado ser mucho más negativas que positivas para los autores, propiciando en cambio el beneficio de determinados lobbies. En España no se para de hablar de si determinados actores, escritores directores y demás, se están haciendo de oro gracias a los cánones y subvenciones oficiales por su afinidad e influencia, no exenta de favores políticos, en el Gobierno.
Lo que no creo aceptable es que la no vulneración de los derechos de autor esté por el encima de la cultura o del conocimiento:
Pongamos por ejemplo un libro que por diversos motivos, no se va a comercializar nunca más (¿no se puede fotocopiar, ni reproducir? ¿se debe perder este conocimiento?)
O el ejemplo que pone el Sr. Doctorow sobre como las redes P2P han rescatado del olvido montones de obras abandonadas en el tiempo que han renacido para bien de la cultura.
Y mucho menos aceptable aún es que, en el nombre de los derechos de autor, se puedan vulnerar los derechos fundamentales de las personas: por ejemplo, la inspección y control de paquetes de datos en las descargas, como hacen algunos proveedores de ISP en las redes P2P. Esto en mayor o menor medida es una intromisión en el ámbito de la privacidad y en el secreto de las telecomunicaciones de cada individuo.
O el anteproyecto de ley de Economía Sostenible manejado por el Gobierno, que incluye una modificación con respecto a la Propiedad Intelectual, que según las asociaciones de internautas vulneraría derechos constitucionales en los que se debe basar un estado democrático, como la presunción de inocencia, la libertad de expresión, la privacidad, la inviolabilidad domiciliaria, la tutela judicial efectiva, etc. etc.
O por qué no hablar de incongruencias legales. Cito textualmente a David Bravo en su libro Copia este libro: “ Si interpretáramos nuestro Código Penal como le gustaría a la industria, la copia de una obra sería un delito castigado con seis meses a dos años de cárcel…… encontrándonos con situaciones tan absurdas como aquella de que la copia no autorizada de un disco sería un delito penado con cárcel, mientras que el hurto en un comercio de una discografía original que no supere los 400 Euros no es más que una falta”.
Llegados a este punto podríamos escribir tropecientas palabras sobre el famoso canon digital, y hacernos otras tantas preguntas: ¿El dinero que se recauda con el canon se destina a generar y mantener la cultura, y por ende a sus creadores? ¿Por qué un impuesto que grava bienes de consumo tiene un reparto privado? Y así etc. etc. etc.
Es cierto que estamos ante un problema complejo, de solución nada fácil y donde coexisten muchos intereses contrapropuestos, pero es necesario propugnar por mantener el equilibrio entre el derecho de autor y la retribución justa por su trabajo, y el derecho de acceso a las fuentes de conocimiento y de la información en el entorno digital.
Como ya estamos viendo muchos artistas están buscando formas más creativas para vender sus trabajos; en Internet se pueden encontrar todo tipo de herramientas que pueden ayudar a su desarrollo.
Lo idóneo sería evitar poner esposas digitales a los internautas y tener en cuenta que compartir el conocimiento, la cultura y la información es muy importante para la evolución del ser humano, y mucho más aún en una sociedad en proceso constante de cambio y globalización.
viernes, 14 de mayo de 2010
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