viernes, 14 de mayo de 2010

Actividad 11: Comentarios a los derechos de autor - I

Hace unos años L. Lessig (http://en.wikipedia.org/wiki/Lawrence_Lessig) propuso el código informático como la nueva fuente de derecho universal. Decía que era tal la cantidad de código leído por los millones de procesadores de todo el mundo, que el entorno tecnológico y social de nuestro tiempo había cambiado. En el caso de la propiedad intelectual, obviamente, la posibilidad de transformar en bits cualquier obra, ha dejado obsoleto los actuales modelos de producción de obras protegidas por derecho de autor, agravado aún más si cabe, por la creciente masificación de Internet, donde se puede transmitir la información sin un control previo.

Durante siglos los derechos de autor han existido para proteger la producción creativa, fomentando al mismo tiempo el acceso al público de dichas obras, pero es indudable que la era digital ha cambiado radicalmente este balance, porque ha cambiado la naturaleza y la posibilidad, de producir, acceder, distribuir y poder disfrutar de los contenidos de forma diferente.


Particularmente, no creo en el debate contenido-continente. Me parece hasta ilógico. Simplemente estamos en otro tiempo. Internet ha cambiado este modelo, como realmente está cambiando muchos aspectos de la sociedad. Hasta hace bien poco, como bien dice Ismael Peña en su artículo, el contenido y el continente eran indisolubles. Hablando en términos mercantiles comprábamos, por ejemplo, música con un continente (cinta de casete, disco, CD, etc.) en un mercado donde convivían autores, editores, intermediarios y un sinfín más de protagonistas. La era digital desvincula este entramado. Ahora el autor es libre, puede en términos absolutos depender de sí mismo, si quiere. Es un reto, un desafío importante de cara al futuro. No creo que nadie dude que en menos de un par de décadas el modelo actual habrá cambiado y de la música solo vivirán los músicos y de la literatura solo los escritores, que son quienes se lo merecen.

Me gusta el artículo del Sr. Ibarra, aunque no deja de tener su pelín de historia, sobre todo porque no soy muy partidaria de “garantizar la creación cultural vía Estado a través de subvenciones”, y si pone el ejemplo del cine nacional, todavía menos; pero entiendo que son muchos los intereses creados, y que no todo el mundo está dispuesto a pagar 2,3, 5 ó 10 Euros por una obra en formato digital.

De hecho, ya existe en el entorno de Internet negocios como iTunes store y el lanzamiento reciente del IPAD por parte de Apple va en la dirección que apunta el Sr. Ibarra.



Se argumenta con mucha facilitad por sectores interesados, que Internet, así, va a acabar con la cultura, como se decía antes que la televisión iba a acabar con el cine, y éste a su vez con el teatro, pero todos sabemos que el gran debate surge porque con las llamadas descargas ilegales, se ha generado una caída en el margen de beneficio en la industria musical y cinematográfica, y una cierta pérdida de su status monopolista, aunque realmente en el caso de grandes multinacionales, se trata solo de una reducción del margen de beneficio, es decir, ganan menos, pero siguen ganando y bastante. La industria en mayúsculas (léase grandes editoriales o discográficas) quiere seguir viviendo anclada en el pasado, como si nada hubiese pasado, quieren seguir ingresando muchos beneficios a ser posible multimillonarios, monopolizando un mercado que a ratos es industria y a ratos es cultura (dependiendo del lugar y las circunstancias) sin darse cuenta que los serenos desaparecieron, igual que los paragüeros, carboneros, aguadores o caleros; la sociedad cambia, evoluciona, y el negocio debe adaptarse a la demanda y al medio.. Si lo hace posiblemente gane menos dinero, pero posiblemente también pueda vivir de ello, caso contrario, desaparecerá. Parafraseando la famosa cita de Darwin debe “adaptarse o morir”, y ejemplos hay ya bastantes en la red. ¿Es miedo a perder el status?

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